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cuadernodenoche / lunas

166. Aprensiones. Sylvia Plath

 


Una pared blanca, sobre la cual el cielo se crea a sí mismo:
Infinito, verde, absolutamente intocable.
Los ángeles, nadan en él, y los astros, con idéntica indiferencia.
Ellos son mi medium.
El sol se disuelve en la pared, sangrando sus luces.

Ahora una pared gris, rasguñada y sanguinolenta.
¿No hay ninguna manera de salir de la mente?
Tras de mí, pasos que descienden en espiral a un pozo.
No hay árboles ni pájaros en este mundo,
Tan sólo amargura.

Esta pared roja se retuerce continuamente de dolor:
Un puño rojo, abriéndose y cerrándose,
Dos bolsas grisáceas, como de papel.
De eso es de lo que yo estoy hecha; de eso y del pánico a que me
                                                                                  [lleven
A empujones, bajo una marea de cruces y una lluvia de pietás.

Sobre una pared negra, pájaros imposibles
De identificar giran la cabeza mientras chillan.
¡Ninguno de ellos habla de inmortalidad!
Fríos espacios avanzan hacia nosotros,
Acercándose a toda prisa

                                                                   28 de mayo de 1962

 

 

De Poesía completa
Edición de Ted Hughes. Traducción y notas de Xoán Abeleira
(Bartleby Editores, Madrid 2008)

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