HOMENAJE A KLIMT: Paloma PAREDES
El vuelo de los pájaros lunares
despierta poco a poco el sumergido
corazón de la noche.
Senos
de luz lunar.
Bebemos
su inagotable sombra láctea.
El pezón es el centro
de la nocturnidad
y el vuelo busca el centro.
Pájaro.
Mujer.
La noche:
su sola luz vertiginosa
que estalla en sombras.
Suena
bajo las aguas ciegas
como latido o germen
un vuelo inmemorial
de pájaros solares.
Cuadernos Guadalimar nº 19 (dedicado a Joan Miró)
1.
Cruces arcanas.
Consagración de la Altura
o sublimación desde cada terreno dolor -y sombra.
2.
Quietud astral
hasta el fondo absoluto del Uno ,
lugar perfecto adonde todo fatalmente converge.
3.
Tonos fantasmas,
breve hierba al alba del mundo:
detrás del tiempo suspiras largamente, pero sola.
4.
Tierra - éter
escala celestial ondulante,
entre luz intervalo de una pasajera niebla.
5.
Simas azules
tan mínimos puentes de humo
-Psique borracha mirando esta noche infinita-
6.
Color más forma,
absurdos y lunares espacios:
fluencia absoluta de trazos en papel desnudo.
7.
Nit i a Montroig,
on totas las llums encesas vigilan
un naixement de roses abans d' un vent blanc d' hivern.
Joan Miró. Constelaciones (1940/41) Gouaches sobre papel (1-23)
En vano leo la tiniebla,
en vano recito la luz. No hay
más que una promiscuidad velada,
donde la tiniebla parece luz
y la luz se finge tiniebla.
Será, quizá, un espejismo en el que todo es confusión,
profecía,
donde sólo queda la palabra.
De El Libro (I) (ediciones del oriente y del mediterráneo 2005)
«Todo espacio que nos comunica con los espacios
innombrables, según la expresión de Novalis, ¿es una unidad
espacial o se trata de una parte de la gran unidad? ¿Es
posible, fuera de esta gran unidad, situar un espacio? ¿No
sería lo que dista también espacio con otro tiempo?»
Fuente: Hojas vueltas
A Eduardo Chillida
LLENA de aire opuesta al aire alzada sobre el aire suspendida
bajo el aire que entra y sale entre sus fosos de pesantez entre su
cuerpo detenido fijado en el aire lugar de encuentro dónde vara-
dos nos encontraremos ese lugar es aire llenos opuestos suspen-
didos alzados en los brazos de esa materia de interposición de
espacio fijo opuesto la escultura se opone a su lugar de encuen-
tro en lo alto y lo bajo del espacio que fija el vacío en su mate-
ria en esa frase alzada en la lenta detención de la frase interpues-
ta en la hoja entre espacio y luz llenos de vacío suspendido que
está en ninguna parte aquí varada sobre el lugar del aire que es
lugar de encuentro de los encuentros de luzgar luzaire.
De Tinta (1978-1979)
Oscuro y dulce, un pájaro, en la celeridad. Brotó en el aire ne-
gro. Cóncava mano cálida del espacio, propicia el aura que lle-
gaba desde el acantilado hasta los zócalos, en el amanecer. El as-
pirar del aire.
Se hizo carne en el aire.
De Fuego blanco (1989-1991)
Acogotan ahorcan apalean apuñalan apedrean aporrean
apuñetean arañan azotan baten cachetean cascan cocean
chicotean dentellean empalan enlodan fustigan golpetean
horadan inflaman jarrean jeringan knutean latiguean lla-
gan magullan navajean ñequean oprimen rasgan rompen
sacuden santiguan descristianan trompean vapulean xilo-
fonizan yugulan zurran, qué desmadre, el eccehomo.
De Larva (Edicions del Mall, Barcelona 1984)
No respira una palabra escrita.
Arrojada al acuerdo final, yo dato la lanza;
pero no respira, aunque visual falacia,
denotado libro.
Caos, vacío.
Noche negra,
oscuridad.
Luz, día.
Hijos concebidos
en amorosa unión.
Oscuridad.
Lirismo de invierno, rumor de crespones,
cuando ya se acerca la pronta partida;
agoreras voces de tristes canciones
que en la tarde rezan una despedida.
Visión del entierro de mis ilusiones
en la propia tumba de mortal herida.
Caridad verónica de ignotas regiones,
donde a precio de éter se pierde la vida.
Cerca de la aurora partiré llorando;
y mientras mis años se vayan curvando,
curvará guadañas mi ruta veloz.
Y ante fríos óleos de luna muriente,
con timbres de aceros en tierra indolente,
cavarán los perros, aullando, ¡un adiós!
De Los Heraldos Negros (Ediciones Cátedra, S.A. Madrid 1998)
[...] El ángel visual que, junto a los barrocos, personalmente más
me emociona, es precisamente, un Ángel pobre de Paul Klee, que
en su aspecto de fantasma desvalido muestra la soledad del hom-
bre moderno ante su imagen. [...]
José Jiménez. El Ángel caído (Editorial Anagrama, Barcelona 1982)
La luz del viento entre los pinos ¿comprendo estos signos de tristeza
incandescente?
Un ahorcado se balancea en el árbol marcado con la cruz lila.
Hasta que logró deslizarse fuera de mi sueño y entrar a mi cuarto,
por la ventana, en complicidad con el viento de la medianoche.
De Extracción de la piedra de locura. Poesía completa
(Editorial Lumen, Barcelona 2002)
Avanzan sin preguntar,
auxilios, campanillas,
sin farol, sin espuelas.
Intratable secreto,
ganancias declamadas.
Redondear, desaparecer,
breve tacto sin fin,
mano de límites previos,
peligros que la mirada
-argumentos- no puede curvar,
distanciar, desaparecer.
Respiro la niebla
de deshojar fantasmas;
con humo me pinto.
Como estrella sin firma
sobrenadan mis manos.
Sueño abejas reidoras
y lunas destrenzadas
y el abandono
encogido, disperso
de secretos sobresaltos, nieves declamadas.
De Poesía completa - Enemigo rumor (1941)
(Editorial Letras Cubanas, La Habana, Cuba, 1985)
"He sabido que, por más que emprenda, no
haré más que perseverar."
Roger Caillois
(Approches de l´imaginaire)
La piedra es, sin duda, la menos elocuente,
pero por supuesto la más identificable de la las
formas de la eternidad.
Sobre ella se izan nuestros edificios, estallan
nuestras tormentas.
Cuando la piedra se hace transparente o,
más bien, cuando la transparencia se hace pie-
dra, todos los sueños de la tierra nos abren sus
páginas.
La eternidad juega con la eternidad, en la
nitidez de sus grandes espejos inmóviles.
... rastreras tapias.
¿Y si la tormenta estuviera también en el cristal?
De El libro de los márgenes I - Eso sigue su curso. (Arena Libros, Madrid 2004)
Cayó una estrella verde ante mis ojos
y sus chispas naranjas
señalaron el camino.
Los abedules se apartaron.
En mi vagar solitario por los bosques
acogí la señal.
Hubo sonidos furtivos,
un deslizarse entre las hierbas,
crujir de ramas...
Bajo el ala de la luna,
la maleza me guiaba.
Mi corazón, durante años dormido,
despertó.
Sentía una llamada.
Sentía el fuego más allá de la zarza.
De Los secretos del bosque (Visor Libros, Madrid 2002)
Een paar schoenen, Vicent van Gogh (Van Gogh Museum, Amsterdam)
Detalle de la Epifanía de Giotto (Padua, Capilla de los Scrovegni)