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cuadernodenoche / lunas

XII EL FINAL DE LA PALABRA: Clara JANÉS

 

                      CODA

Y ahora beso el libro

que aquí concluye

ya que también la página

amor encierra

y en la página

a mi misma me encierro,

y con ella, tal sudario,

me visto,

para luego

avanzar

hacia el silencio.

 

 

De Diván del ópalo de fuego (Editora Regional de Murcia)

POEMA GALÁCTICO Nº 2: Adrian HENRI

 

  

                                                                                   A Frances

  UNIVERSOS

lejos de ti

años-luz

de tu espalda dormida

rociada de estrellas entre nosotros

 

  después compartiendo agua

en el desierto amarillo del dormitorio

sueños

llenos de hombres-insecto

gigantes cálidos con cabeza de animal

contando corderos eléctricos

puertas que te contestan

remolinos del tiempo

deshechos por el despertador

 

  nebulosas

en tus ojos que se despiertan

y el tiempo combado

de tu beso mañanero

este poema para ti

a través de las barricadas grises

de luz diurna.

 

 

 

 

De "Summer Sequence and other landscapes" Antología

-Versión de Joaquina González-Marina-

(Plaza & Janes, S.A. Editores, Barcelona 1980)

Fragmento: Edmond Jabès

 

 

Tinta, resplandor de palabras.

La vista modela, como la voz, a la palabra.

Las palabras, sus sonidos son su sombra.

 

 

 

 

 

De El umbral  La arena (Ellago Ediciones)

COMPARTIR 2008: Paloma PAREDES

COMPARTIR 2008: Paloma PAREDES

 

 

 

ADIOS 2007: Paloma PAREDES

ADIOS 2007: Paloma PAREDES

 

 

 

EL CÍRCULO: Chantal MAILLARD

 

 

Trazar un cero en la nada.

Indefinidamente.

Trazar la nada en un círculo.

Apresada en el círculo trazando

nada. Ocuparse en el

círculo. Ocuparse.

En nada. En la nada

-¿la nada?- una oquedad.

Ocupar una oquedad.

Una oquedad de sueño, la vigilia.

Entre sueño y sueño. Una oquedad

ocupada, ocupándose

en nada.

 

La angustia es esa nada

que de pronto florece

en  la oquedad.

 

 

 

 

De Hilos. (Tusquets Editores, Barcelona 2007)

LAS HUELLAS: Francisco PINO

 

 

¿Habrá algo más hermoso que quedarse sin huellas?

Sólo el pájaro sabe de esta gracia

y el horizonte aquél que de la luz se arranca

sin dolor, con un leve marcharse ajeno al tiempo,

 

al calendario triste que siempre deja huella.

Andar, andar, andar esperando que un día

la tierra no nos sienta; querer la lejanía

donde el hombre se evade de los ojos.

 

¿Así será la muerte? Si es así será dulce.

Diluírse en el aire, ser el después sin rastro

De una nube. Y andando seguir y ver la tierra,

al fin sin nuestras huellas, con nuestros propios ojos.

 

 

 

De Cuaderno Salvaje (Ediciones Hiperión, Madrid 1983)

ADAMAR

ADAMAR

PALOMA 5 : Pedro MARTINEZ-AVIAL

PALOMA 5 : Pedro MARTINEZ-AVIAL

 

 

 

 

 

337 : Vergílio FERREIRA

 

 

El vocabulario del amor es restringido y repetitivo, porque

su mejor expresión es el silencio. Pero de de este silencio

nace todo el vocabulario del mundo.

 

 

 

Pensar

Traducción de Isabel Soler

Acantilado, Barcelona 2006

DANZA DÁ LUA EN SANTIAGO: Federico GARCÍA LORCA

 

 

¡Fita aquel branco galán,
olla seu transido corpo!

É a lúa que baila
na Quintana dos mortos.

Fita seu corpo transido
negro de somas e lobos.

Nai: a lúa está bailando
na Quintana dos mortos.

¿Quén fire potro de pedra
na mesma porta do sono?

¡É a lúa! ¡É a lúa
na Quintana dos mortos!

¿Quen fita meus grises vidros
cheos de nubens seus ollos?

¡É a lúa! ¡É a lúa
na Quintana dos mortos!

Déixame morrer no leito
soñando con froles d'ouro.

Nai: a lúa está bailando
na Quintana dos mortos.

 

De Seis poemas gállegos

EL OTRO: Paul CELAN

 

 

Heridas más profundas que a mí

te causó el silencio,

mayores estrellas

te urden en la red de sus miradas,

más blanca ceniza

yace en la palabra que tú creíste.

 

 

 

 

De Los poemas póstumos

Editorial Trotta (Madrid 2003)

MEDIA LUNA INCLINADA: Günter EICH

 

 

Pálida luna de día,

forastera misteriosa,

media luna inclinada,

¿con qué carga fatigosa?

 

El fardo de blancas nubes

hincha la ropa tendida,

sobre tejado y alero

todo es niebla esparcida.

 

Media luna, inclinada,

cual para mí una ofrenda,

cuando el vapor de la tierra

de los tejados ascienda.

 

 

 

De Caseríos solitarios (1948)

OBJETOS DE LA NOCHE: José Ángel VALENTE

 

 

Objetos de la noche.

                                 Sombras.

Palabras

con el lomo animal mojado por la dura

transpiración del sueño

o de la muerte.

                       Dime

con qué rotas imágenes ahora

recomponer el día venidero,

trazar los signos,

tender la red al fondo,

vislumbrar en lo oscuro

el poema o la piedra,

el don de lo imposible.

 

 

De Material memoria

Fragmento: Abate DINOUART

 

  

[...] El primer grado de la sabiduría es saber callar;

el segundo es saber hablar poco y moderarse en el

discurso; el tercero es saber hablar mucho, sin hablar

mal y sin hablar demasiado.

 

 

 

 

De El arte de callar

Ediciones Siruela (Madrid 1999)

PALOMA 2 : Pedro MARTINEZ-AVIAL

PALOMA 2 : Pedro MARTINEZ-AVIAL

 

 

 

FIDELIDAD: Jorge de SENA

 

 

Dime despacio apenas nada, así

como la sola presencia con que me perdonas

esta fidelidad a mi destino.

Cuanto así no digas es por mí

que lo dices. Y los destinos se viven

como otra vida. O como soledad.

¿Y allí quién entra? ¿Y allí quién puede estar

más que el momento de estar sólo consigo?

Dime así despacio apenas nada:

lo que a la muerte se diría, si ella oyese,

o se diría a los muertos, si volvieran.

 

 

 

De Antología poética

Calambur Editorial (Madrid 2000)

Falso nocturno: Erik SATIE

 

 

La noche es silenciosa.

La melancolía es enorme.

El fuego fatuo perturba el tranquilo paisaje.

¡Qué pelma!

Es el viejo fuego fatuo

que tanto necesitaba venir.

Volvamos a nuestro ensueño, por favor.

 

 

 

De Cuadernos de un mamífero

Acantilado (Barcelona 2006)

SILENCIO: Georg TRAKL

 

 

Brilla sobre los bosques, pálida,

la luna, que nos hace soñar,

el sauce en el estanque oscuro

llora su silencio, en medio de la noche.

 

Un corazón se apaga  - y poco a poco

se levanta la niebla como la marea -

¡silencio, silencio!

 

 

 

 

 

De Sebastián en sueños y otros poemas

Galaxia Gutenberg (Barcelona 2006)

Fragmento: Arturo LEYTE

 

 

 

[...] En el mismo año en que Van Gogh pintaba La noche estrellada en Provenza, nacía en Alemania Martin Heidegger, que iba a ser el filósofo que tomaría prestada la visión (la pintura) de unos zapatos de Van Gogh con la intención de interpretar un acontecimiento singular fuera y más allá de ese flujo absoluto al que, por otra parte, también obedecía la pintura de Van Gogh. La obra de Heidegger que tiene en su horizonte a la de Van Gogh no dejará de ser en todo momento una articulación pensada de esa resistencia que permite ver las cosas a otra luz. Vamos a reconocer esa "otra luz" -que quizás tenga que ver más con la sombra, frente a la plena luz del inmanente tiempo absoluto- como la luz de la noche estrellada y, por ende, como la luz de la muerte.

 

De El arte, el terror y la muerte

Abada Editores (Madrid 2006)