Estrellas de Oriente
[…]
Hemos de recurrir a conceptos para hablar de algo que se enfrenta a los conceptos hasta hacerlos inalcanzables como espejismos. Buscamos ayuda en la gramática de las palabras y en el sonido de las frases, pero éstas, intentan tematizar y hacer claro y comprensible algo que las precede. La lengua es sonora, pero tarde o temprano ha de callar: también es hija del silencio. Las palabras dicen menos de lo que querríamos expresar con ellas. Nos desorientan, apartan nuestros pensamientos de sus metas iniciales, hasta tal punto que nosotros mismos nos sorprendemos mientras hablamos: queríamos decir otra cosa, no aquello que las palabras, la entonación y las estructuras lingüísticas hacen creer. La palabra dice menos de lo que queremos comunicar; pero el hecho de que los malentendidos nunca puedan desterrarse de la vida nos enseñan que no se trata de una mera imperfección técnica, sino de la paradoja más propia de la lengua y de la comunicación: las palabras revelan poco porque contienen demasiado. No importa qué digamos y de qué hablemos, nuestras palabras no transmiten sólo lo que deseamos comunicar. Sus honduras albergan otro indecible mundo que también les da vida. De este otro mundo podemos decir algo, claro está..., pero con ello no lo agotamos, sino que tan sólo corremos sus fronteras, ampliando así un horizonte siempre inalcanzable. Todo esto no reduce ni un ápice la importancia de las palabras, de los conceptos, del habla en general; pero la palabra, para alcanzar verdadero significado y significancia, ha de ser consciente de su servidumbre y comunicar también su fragilidad.
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De Melancolía
(Editorial Galaxia Gutemberg, Barcelona 2008)
Sólo quiero morir en mi tierra,
Que me entierren en ella,
Fundirme y desvanecerme en su fertilidad
Para resucitar siendo hierba en mi tierra,
Resucitar siendo flor
Que deshoje un niño crecido
En mi país.
Sólo quiero estar en el seno de mi patria
Siendo tierra
Hierba
O flor
De La noche y los jinetes
(traducido del árabe por María Luisa Prieto)
Celebrado el banquete.
Cansados de mirar los huesos.
Ahíto de quemar los párpados del mundo
Ven
Donde esta oscuridad pueda sanarte.
Fuente: Pliegos de Yuste
El misticismo no es una tendencia, ni un estilo, ni siquiera un
movimiento del espíritu: el misticismo es un altura.
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De Diccionario de los ismos.
(Ediciones Siruela, Madrid 2006)
¡Calma! ¡Silencio! ¡Escucha!
Batiendo está sus alas
en la noche.
Y ahora ¡olvídalo!
rápidamente ¡olvídalo!
De La sagrada familia y otros poemas
(Editorial Lumen, Barcelona 1972)
Es el silencio una silueta que ha pasado.
Se han convertido las rosas leónidas de otu-bre en papel
y son las sombras de los árboles
como paraguas naufragados.
El decadente vocabulario del verano
no dice nada ya.
El marrón en lo más bajo del rojo,
el naranja que abajo amarillea
son falsificaciones procedentes de un sol
en un espejo, sin calor,
constantes secundarios,
un bajar hacia lo definitivo…
Pero una planta verde deslumbra, mientras miras
la leyenda del bosque oliva y grana,
deslumbra, fuera de la leyenda, con el bárbaro verde
de la severa realidad de la que forma parte.
De La Roca
(Lumen, Barcelona 2008)
Una pared blanca, sobre la cual el cielo se crea a sí mismo:
Infinito, verde, absolutamente intocable.
Los ángeles, nadan en él, y los astros, con idéntica indiferencia.
Ellos son mi medium.
El sol se disuelve en la pared, sangrando sus luces.
Ahora una pared gris, rasguñada y sanguinolenta.
¿No hay ninguna manera de salir de la mente?
Tras de mí, pasos que descienden en espiral a un pozo.
No hay árboles ni pájaros en este mundo,
Tan sólo amargura.
Esta pared roja se retuerce continuamente de dolor:
Un puño rojo, abriéndose y cerrándose,
Dos bolsas grisáceas, como de papel.
De eso es de lo que yo estoy hecha; de eso y del pánico a que me
[lleven
A empujones, bajo una marea de cruces y una lluvia de pietás.
Sobre una pared negra, pájaros imposibles
De identificar giran la cabeza mientras chillan.
¡Ninguno de ellos habla de inmortalidad!
Fríos espacios avanzan hacia nosotros,
Acercándose a toda prisa
28 de mayo de 1962
De Poesía completa
Edición de Ted Hughes. Traducción y notas de Xoán Abeleira
(Bartleby Editores, Madrid 2008)
La noche tenía festones de luna llena.
Los corderos desnudos
con tocados de plata.
Discurso silencioso
Cantata del café.
El abrazo de los árboles muertos.
[…]
La melancolía moderna es, en suma, el estado de una conciencia
que no es tanto una conciencia abandonada por el sentido de la
realidad, a la manera de Ariadna en la obra de Giorgio De Chirico,
abandonada por Teseo, como una conciencia, al contrario, sumergida
o enterrada. La conciencia melancólica es la que se aleja del mundo
de lo vivo, de los humanos, para caer en el mundo de lo inerte, de
las cosas. Al final, es una conciencia que, en su obsesión de la muerte,
acaba por convertirse en cosa, por concebirse como objeto petrificado,
pues la realidad inerte de los objetos se ha vuelto su único refugio,
su único consuelo, su única alegría frente a la amenaza de su
desaparición.
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De Malinconia
(La balsa de la Medusa – Visor, Madrid 1999)
Tiento de falsas de sexto tono
Sebastián Aguilera de Heredia
Todo cuanto sé; aún
desconocer. Tanto
Tanto.
Todo.
Donde no estarás, no estaré;
donde no somos.
Tiento
de tu aliento, quieto.
Tiento quieto
de tu aliento, siento.
Tiento.
Tiento;
todo
quieto…
En Liétor (Albacete), 1985
Ciudad de olvido, donde tras larga vía
me recluyo para seguir la línea
que lleva al Nilo y al viaje nocturno, definitivo,
sin metamorfosis para mí en un cuarto sol…
Ciudad de olvido, otórgame el olvido,
y que quede mi espíritu como un pétalo leve…
¿Dónde están el templo de Serapis, el Museo,
la biblioteca que albergaba?
¿Dónde se han refugiado las ideas de Porfirio,
de Plotino, de Anastasio, de Orígenes?
Mas todo permanece en el aire,
invisibilidad que la respiración absorbe:
Toda esperanza está latente en lo no visto
De Poemas de Alejandría
(AdamaRamada Ediciones, Madrid 2008)
http://www.adamaramada.org/autor.php?btranscelan
Hombres, sombras, nombres.
Claridad, caridad, cantidad.
Cruz, cruces, crucemos.
Cielo de los planetas, cielo de las cometas,
cielo de las estrellas
fijas.
Adoremus.
De Los Espejos (1962)
Del no mundo (Poesía 1961-1973)
Edición de Clara Janés
(Ediciones Siruela, Madrid 2008)
Verso de lazo
Beso de loza
Verbo de larva
Virgen versus nada-
Yace el alma
devorada-
De Medievo
(adamaRamada ediciones, Madrid 2005)
Es la representación más antigua de la bóveda celeste, realizada en Alemania en la Época de Bronce.
La luna callada
canta en el valle.
Nadie la escucha
salvo Narciso
que ha extraviado su lago
y la mira.
Fuente: http://www.poesiaeljabali.com.ar/2candelabros.htm